Uno de mis sueños siempre fue trabajar y viajar, y hoy que siento plenitud por cumplirlo, quiero contarte lo que significa el éxito y felicidad en mi vida actual, el verdadero significado que ha tomado para mí en esta búsqueda del equilibrio.

Entonces, ¿qué significado tiene hoy en día ser exitosa, ser feliz? Esto me hace pensar en mi historia e incluso irme hasta la infancia y darme cuenta de cómo este concepto ha cambiado a lo largo de mi vida.

Cuando era pequeña, el éxito y la felicidad tenían que ver con sacar buenas notas y ocupar los primeros puestos. Tal vez, ganar en competencias o en los juegos.

Cuando me hice adolescente, esa idea cambió. Ser feliz se trataba de ser popular o ser atractiva, tener conocimiento y adquirir sabiduría, saber del mundo, tener información y ganar en ello.

Así que, muy rápido se volvió importante para mí ganar, además de que era premiado por quienes me rodeaban. Fue así como ganar se convirtió en la representación de ser exitosa.

Me volví súper competitiva, segura de que ser la mejor era lo que me iba a dar el éxito y la felicidad, lo que me iba a dar plenitud. Dar el mejor resultado de mí, me llevó a esforzarme y entender que no le regalan a uno nada.

Si tú no consigues las cosas por ti mismo o no logras tus propios resultados, nadie te lo va a dar, ni te lo va a regalar. Es esa creencia de que si no te lo ganaste tú solo, no vale la pena.

¿Entonces, cómo sentirte feliz por algo si no está hecho por tí mismo? Este pensamiento me llevó a organizar un entorno bastante competitivo, sola contra el mundo, y seguramente, a ti que lees esto te suena familiar.

 

Viviendo en la Autosuficiencia

Siempre busqué ser la mejor. En mi casa no había otra opción. Tenías que estudiar una carrera y seguir estudiando. Entonces, la mayor meta de mi vida se convirtió en llegar a ser autosuficiente.

Que te ganes tu plata para que no dependas de alguien, ni pedirle permiso a nadie y sobre todo a los hombres. Ser independiente y autosuficiente para que ningún hombre pudiera decidir por mí. Ese fue el pensamiento que me acompañó en el camino.

Después, me enamoré del que fue mi primer esposo y me di cuenta de que además de esa independencia y autosuficiencia que había conseguido, también quería pareja, amor, una familia.

Entonces decidí que lo quería todo, mi familia, mis hijos, una buena pareja, éxito profesional y personal, dinero, viajes, estudiar. Y por mucho tiempo lo intenté.

Me gradué, me casé, trabajé, hice un posgrado, tuve dos hijos y a los ojos del mundo, incluso los míos propios, me convertí en una mujer exitosa y que supuestamente, era feliz en todos los frentes.

Más allá de todos estos éxitos y conocimientos que conseguí estudiando tanto, sabía que en el fondo no era feliz. No de la forma en que yo imaginaba que uno podía ser feliz. Tenía la sensación de que había un estado de plenitud al que no había llegado.

Y aunque en el papel había llenado los requisitos, había cumplido todos los éxitos, en mi corazón, lo que tenía era un gran vacío. Y el esfuerzo, más que traerme satisfacción, me llenaba de un agotamiento físico gigante.

Eso en el cuerpo porque mis emociones eran un caos. Ese estilo de vida competitivo y además “castrador”, hizo que mi relación de pareja y mis relaciones personales no fueran las mejores.

 

De la Culpa al Éxito y la Felicidad

Además, llegó a mí la culpa. Me sentía culpable en el trabajo porque debería dar más, ascender más, ganar más. Me sentía culpable en el hogar porque al trabajar tanto pensaba que no le daba suficiente atención a mi esposo y a mis hijos.

¿Y en medio de esta ansiedad y estrés, cómo me daba gusto? Pues comiendo. Para compensar el hueco, me llené de comida, lo que me llevó a subir más de 20 kilos de peso y como consecuencia, mi autoestima se afectó.

Enfoqué la razón de ese vacío en el dinero. Pensaba que si conseguía mucho dinero, todo se solucionaría. Y sin pretenderlo, el dinero se convirtió en la razón del problema, pues si tenía más dinero podía entrar a un gimnasio y adelgazar.

¡Con la plata se soluciona todo! Claro, entiendo que no es así, pero en ese momento era una idea muy fuerte que me llevó a decidir hacer lo que sabía hacer, estudiar y trabajar duro para buscar ser feliz y tenerlo todo.

Me dediqué a buscar esa respuesta, a buscar la manera en que todo pudiera funcionar y confieso que encontré muchas respuestas y todas tuvieron sentido.

Cuando buscas cómo ser feliz y lograr el éxito, encuentras diferentes fuentes de información, algunas te hacen más sentido y otras son obvias. Pero, en realidad, ser feliz es cuestión de decisión.

No es necesario que pasen cosas en nuestra vida, no tienes que conseguir la lista de lo que sueñas ser, hacer o tener. La felicidad es tan sencilla como tomar la decisión de serlo.

Me di cuenta de que ser exitoso depende de lo que estás dispuesto a hacer incluso cuando los demás no lo están. Pero, sobre todas las cosas, se logra con esa milla de más que decides caminar.

 

¿Cómo Soltar el Apego para tener una vida de éxito y felicidad en equilibrio?

Poner en práctica el éxito y la felicidad puede ser complejo porque aunque hayas entendido la importancia de la paz en tu vida, existe la crisis. Y a veces, es inevitable entrar en guerra interna, en una lucha con tu entorno.

Es normal que quieras mantener tu vida como está, pero así no ocurre el cambio. Estar en movimiento genera transformación, ruido, y eso impacta la estabilidad que tienes.

Poner en riesgo esa estabilidad, hace que sumado al apego por lo que sí tienes, por lo que te da miedo perder, generen un atoramiento. Eso fue lo que me pasó.

La lección más dolorosa que me dió la vida en ese momento fue soltar, dejar atrás esas ideas y considerar que estaba equivocada. Comprendí que, lo que yo estaba haciendo, no era lo correcto.

Y es ahí donde aparece uno de los descubrimientos más importantes de ese proceso: El trabajo duro no necesariamente te lleva a ser exitoso y feliz.

Confieso que tenía apego, fue una idea dura de soltar. Entender que, no es cierto que si soy buena y hago todo bien, voy a ser premiada y me va a ir bien. No pasa así, eres buena y no necesariamente te va bien.

Cambié de opinión, cambié mi discurso y tuve que reconocer que las cosas no eran como yo pensaba. Me di cuenta de que lo que yo había decidido que era mi éxito y que era importante para mí, esa lista que les describí al principio, ya no era verdad.

Incluso teniendo muchas de estas cosas, seguía sintiendo el vacío. Obtener un logro me daba satisfacción por cinco minutos y después llegaba el sinsabor. Había un vacío detrás. Sin duda, lo importante no era cumplir los requisitos, era ser feliz.

 

El Camino hacia una Vida con Certeza

Estaba segura de que podía sentir plenitud. Este tipo de experiencias se convierten en etapas decisivas donde tienes la claridad y consciencia de lo que quieres y necesitas. ¡Declaras para tí y para el universo!

Entenderlo, cambia algo, transforma tu interior y a partir de ahí, no hay marcha atrás porque te diste cuenta del sentido de la vida. Regresar es mucho más doloroso que hacerle frente a la verdad que has descubierto.

Ese es el punto de no retorno. Es el origen de un cambio, que aunque no se vea tan claro con el transcurrir de los días, y aunque se sienta como una tormenta, es el suceso que te va a permitir evolucionar en tu interior y modificar tu entorno.

Luego de vivir este proceso, todo lo que había estudiado, buscado y entendido tomó el sentido que debía tomar y empecé a reconocer en mí la gratitud y plenitud.

Fue hasta este momento que experimenté la felicidad y éxito absoluto. Y aunque haya situaciones que no funcionan como quisiera, la diferencia es que ahora, ya no hay vacío.

Aceptar que ser feliz y exitosa dependía de mi capacidad para decidir serlo, me ha permitido sentir gozo y disfrutar de cada logro. Incluso cuando no me siento bien, no me siento vacía.

Al cambiar mis ideas, cambió también mi visión de desarrollo personal. El dinero empezó a fluir, las cosas empezaron a darse con facilidad y la autosuficiencia empezó a significar libertad financiera.

Encontré el cómo y por qué para lo que sucedía en mi vida, descubrí mi lugar y mi pasión. Tenía la certeza de que no me iba a deprimir porque tenía herramientas y recursos para controlar mis emociones y orientarlas.

Conseguir Éxito y Felicidad con Amor Propio desde la Certidumbre y Plenitud

Saber cómo funcionan los pensamientos, las creencias, y ser consciente del poder que tienen, te permite ver las cosas con claridad y asegurarte de que las ideas no te definen, y que las creencias limitantes y negativas puedes ponerlas a tu favor.

Esto fue poderoso y me hizo darme cuenta de que yo era el amor de mi vida y había decidido vivir esa historia de amor conmigo misma. Esa es una decisión que tomé y el camino a partir de ese momento ha sido experimentar la vida con certeza.

El momento de ese cambio llegó hace seis años, logré bajar mis 20 kilos de sobrepeso y conocí al hombre que ahora es mi esposo, una pareja maravillosa. Tengo una vida más activa, sigo haciendo lo que me gusta y me sigo preparando.

Todo ha ido mejorando, he cambiado, sigo teniendo retos. Y ahora, ya sé que la información que aprendo me sirve para aplicarla en mi propia vida. Sin duda, la búsqueda de algo para llenar un vacío dentro de mí, se acabó.

Creo en la vida como un lugar de experimentación y en la información que usamos como herramientas que definen lo que vivimos.

Entendí que lo que se obtiene con resistencia, aquello que no tiene ni pasión ni propósito, que produce agotamiento, desgaste, enfermedad, no vale la pena. Eso nos deja sintiéndonos mal, incluso si conseguimos algo positivo, sentimos que no valió pagar el precio.

Por eso, tengo claro que la intranquilidad y el desasosiego se pueden transformar en calma y en disfrute de la vida. Y gracias a estas claves encontré en mi camino el significado del éxito y la felicidad.

 

Por: Mónica Giraldo
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