Antes de hablar sobre la desconexión emocional en las relaciones deberíamos comenzar entendiendo de dónde salen nuestras emociones.

Toda emoción se origina en el hipotálamo gracias a un pensamiento, una idea o una creencia que está activa en ese momento. Es decir que, para que sientas algo, primero necesitas pensar algo.

Entonces, sentir una emoción, es el producto de un pensamiento previo.

Hagamos el ejercicio…

 

Para entender la desconexión emocional en las relaciones necesitamos observar nuestros pensamientos y nuestras emociones

Piensa en el momento más feliz de tu vida. Recuérdalo. Haz una imagen de eso en tu mente y verás como inmediatamente tu cuerpo se llena de emociones. Ahora piensa en la última noticia desagradable que escuchaste y reconoce el cambio en la expresión natural de tu cuerpo.

Siente otra cosa y puedes hacer esto durante varios minutos voluntariamente. Pensar algo positivo, agradable o que te gusta, o en alguien que te cae bien e inmediatamente pensar algo negativo que no te gusta, o en alguien que te cae mal y verás cómo tu cuerpo cambia y puedes empezar a sentir estas emociones.

Entonces realmente somos los únicos responsables de lo que sentimos, pues somos cada uno de nosotros en relación a la forma en que pensamos.

Por eso es que, frente a una misma situación, dos o tres personas van a sentir cosas totalmente diferentes, porque dependiendo de cómo juzgaron esa situación, de lo que pensaron al respecto de ella, es que se van a sentir de tal o cual manera.

¿Qué significa todo esto? Significa que nadie puede realmente hacerte sentir bien o hacerte sentir mal.

Las personas simplemente actúan como actúan, hacen lo que hacen y lo que tú piensas en relación a lo que ellos hacen es lo que genera o provoca lo que tu sientes.

Entonces, aprendiendo a tener una salud emocional y a administrar la forma en la que piensas, puedes cambiar tu vida y empezar a sentirte bien o cómodo siempre, o reconocer qué es aquello que te hace sentir incómodo e inmediatamente transformarlo desde ti mismo.

Esto no significa que tengamos que aguantarnos o soportar todo tipo de personas o todo tipo de trato, pero sí significa que no depende de ellos. Depende 100% de ti.

 

Por qué esperamos que nuestra pareja sea responsable de nuestra felicidad

Podría decirte que, básicamente, lo que hacemos es proyectar en otros lo que necesitamos, pero fundamentalmente es que no sabemos lo que necesitamos. Es decir, yo me siento mal, me siento incómodo, siento un vacío, siento que algo me falta y busco o espero que alguien me lo resuelva.

Generalmente, le entregamos esa responsabilidad a nuestra pareja. Tenemos esta idea de que el otro nos va a hacer felices, que esa es su función principal y su responsabilidad como partícipe de la relación.

Pero la realidad es que, como el vacío está en ti y solo tú puedes sentirte bien y hacerte feliz a ti mismo, no importa qué haga el otro. Si tú no has cambiado tu forma de pensar, pues igual vas a sentir el vacío, igual te vas a sentir incómodo.

Entonces… ¿Cómo me hago yo responsable de esta incomodidad, de esto que me hace sentir mal, triste, deprimido, enojado y sin amor? ¿Dónde se origina todo eso? Generalmente no se origina en la relación actual, se origina en las relaciones con los padres o en situaciones más antiguas relacionadas con los ancestros.

Lo que estamos buscando en la pareja es aquello que creemos que no recibimos de los padres.

Toda mujer, al menos en las primeras relaciones, al menos mientras empezamos a trabajar un poco en ser adultos y hacernos cargo, estaremos buscando en nuestra pareja lo que no nos dio papá.

Y si tuvimos un padre maravilloso, estaremos buscando en nuestra pareja un padre tan maravilloso como el que tuvimos y todo hombre, de alguna manera, está buscando en una pareja aquello que tuvo de mamá o aquello que no tuvo de mamá.

 

Mis relaciones y mis padres: el fundamento de la desconexión emocional en las relaciones

Como puedes ver, el vacío que sentimos es un vacío parental que, de nuevo, está ahí por la forma en que “yo pienso” sobre mis padres, lo que hicieron y dejaron de hacer, porque mis padres tampoco podían hacerme sentir nada. Fue mi elección de cómo sentirme frente a cada situación o a cada evento por mi forma de pensar en relación a esas situaciones.

Al final, estamos todo el tiempo buscando que la pareja cubra ese vacío, cubra eso que creemos que no recibimos de nuestros padres y, claramente, estamos apostando por algo que no va a suceder. En otras palabras, apostamos por la desconexión emocional en las relaciones.

¿Por qué? Pues porque la pareja no es la mamá ni el papá, entonces no tiene la capacidad de aportarme lo que yo espero que un padre o una madre me dé. Pero además, si estoy esperando que la pareja me llene un vacío de papá y de mamá, esto significa que yo estoy frente a la pareja en una posición como de un niño pequeño.

Es decir, en este caso soy como un niño, en lugar de un adulto, a quien su padre o madre no le dio lo suficiente “según lo que pienso o recuerdo”. Por lo tanto me siento mal. Y entonces, me paro frente a mi pareja a esperar que me resuelva mi vacío emocional, mi tristeza, mi angustia, mi dolor o lo que sea.

Esto, como ves, es una trampa mortal.

 

Las relaciones adultas

Las relaciones de pareja son relaciones entre adultos. Es decir, tengo que resolver mis asuntos de vacío, de escasez, de lo que creo que me faltó con mis padres para poder pararme frente a una persona, también adulta como yo, y establecer una relación de mutuo compartir, de generar planes y proyectos juntos, de trabajar por ellos en igualdad de condiciones.

Se trata del compartir de dos personas, donde cada una tiene la capacidad de ser feliz y administrar o manejar sus emociones y, lo que tienen para compartir, es ese bienestar y esa felicidad.

La relación de pareja no tiene el poder de hacerte feliz, solo tú tienes ese poder. La relación de pareja puede ser un lugar donde compartas aquello que ya eres, que ya tienes, tu felicidad, tu bienestar con otro, en un ejercicio que es agradable porque tiene afecto, tiene sexualidad, tiene espacios en común de compartir y estar.

Y, tal vez, incluso un proyecto de tener una familia, tener hijos, ser padres, etc… Pero ni la familia ni la relación son capaces en sí mismas de generar la felicidad y el bienestar que tú esperas y que tú necesitas.

 

Proyectando mi vacío en el otro

Esta forma de pensar, y de ver, pasa a los hijos. Si yo como mujer siento que tengo un vacío de padre, primero se lo proyecto a mi pareja y luego a mis hijos. Entonces, ahora, mis hijos también creen que su padre no está emocionalmente disponible para ellos y yo, como madre, vivo en una posición de víctima.

No porque “quiera” ser víctima, sino porque dependo de lo que hagan los demás para sentirme bien. Entonces soy como una víctima de lo que los demás hacen o dicen.
Trato de compensar eso con mis hijos, pero siempre sintiendo o reforzando esta idea de vacío.

Pero, si yo me puedo hacer responsable de mi bienestar emocional, y le puedo enseñar a mis hijos a ser responsables del suyo, entonces, ahora sí puedo tomar lo que mi pareja sí me puede dar, lo que sí tiene disponible para mí.

 

La desconexión emocional en las relaciones es diferente para los hombres y las mujeres

Las emociones en los hombres y las mujeres funcionan de manera diferente, físicamente hablando. El cerebro emocional femenino está mucho más desarrollado que el masculino.

No es un asunto de querer, de una forma de pensar o una forma de ser. Es por la forma en que se desarrolla el cerebro en el feto. Las hormonas que dictan ese desarrollo, hacen que las mujeres tengan muchos millones más de células en el cerebro emocional que los hombres.

¿Qué significa? Que para nosotras el mundo, la vida, la realidad, tiene todo que ver con nuestras emociones y, por lo tanto, con nuestras relaciones. La forma en que nos sentimos emocionalmente es muy importante y es fundamental.

En un cerebro masculino, cuya parte emocional está mucho más reducida, la forma en la que él se relaciona con el mundo, y lo que es importante para él del mundo, tiene mucho menos que ver con las emociones. Entonces, muy seguramente, lo que un hombre tiene para aportar en la relación tiene un aspecto emocional, pero no es fundamental ni primordialmente eso.

Hay otras cosas que aporta lo masculino a la relación, lo cual la hace maravillosamente complementaria. Sin embargo, esto no puede reemplazar o llenar el vacío emocional que nosotras tal vez tengamos y que no tiene nada que ver con ellos, sino con la forma en que vemos nuestra infancia y a nuestros padres.

Espero que ahora tengas una mayor comprensión sobre por qué se produce la desconexión emocional en las relaciones, pero sobre todo, que te permita tomar las riendas de tu bienestar emocional y de tu felicidad, para luego poder compartirlo con alguien en pareja.

 

Por: Mónica Giraldo
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