¿Te has preguntado alguna vez cómo vivir en el presente? Pues, si así lo eliges, puedes experimentar este instante como el único tiempo que existe y vivir en la libertad de la realidad del ahora.

Pero, para vivir esa sensación de libertad, debes dejar toda preocupación por el pasado o por el futuro, dándote cuenta de que ninguno de los dos existe y, que si no existen, no son reales.

Muchos están confundidos con respecto a lo que es real. Aunque en su interior pueden sentir que hay algo más, se conforman con una realidad basada únicamente en la información que les dan sus sentidos y la refuerzan con lo que la cultura define como normal y, por lo tanto, real.

Ser libre quiere decir también no estar atado a la realidad que tus sentidos parecen delimitarte.

 

¿Sabías que tus sentidos delimitan tu Realidad y te alejan de vivir en el Presente?

Por ejemplo, cuando tienes la sensación de que otro te ataca, te pones a la defensiva y buscas la manera de contraatacar directa o indirectamente.

El ataque surge siempre por miedo y por culpa, que es otra forma del miedo. No atacas, a menos que te sientas amenazado y crees que atacando puedes demostrar tu propia fuerza y la debilidad del otro.

Pero, en realidad, tu ataque es una defensa frente a los sentimientos que no quieres enfrentar e intenta que no te des cuenta de tu culpabilidad o de tu miedo y, al final, lo único que hace es que el problema no se vaya a ninguna parte.

Crees que atacando al otro consigues lo que quieres, sin darte cuenta de que el ataque y la defensa nunca te pueden dar paz interior. Para experimentar paz en vez de conflicto, tienes que transformar tu manera de ver las cosas.

En lugar de ver a los otros como si estuvieran atacándote, puedes verlos como personas que tienen miedo. Siempre estás expresando amor o miedo. El miedo es en realidad una petición de ayuda y, por lo tanto, una petición de amor.

Resulta claro, entonces, que para experimentar paz es imprescindible que reconozcas que siempre puedes elegir cómo quieres ver las cosas.

Otro ejemplo de estar atado a la realidad que tus sentidos te muestran se da cuando tratas de corregir a otro. Crees de verdad que tus críticas son constructivas, pero en realidad lo estás atacando al mostrarle que está equivocado y que tú no.

¿Qué estás haciendo realmente? ¿Expresando amor o atacando?

Si el otro no cambia y no se acomoda a lo que tú esperas, lo juzgas culpable, reforzando así tu propia creencia en la culpabilidad, o sea, en el miedo.

 

Alcanzando la Paz Interior

La paz mental no se alcanza tratando de cambiar a los demás, sino únicamente aceptándolos tal como son.

La verdadera aceptación está siempre libre de expectativas o exigencias. La verdadera aceptación es lo opuesto al miedo.

Cuando dejas atrás el miedo sientes una transformación personal que te permite ver más allá de la realidad tal como la definen tus sentidos.

Esa transformación te lleva a gozar de paz interior y, la única forma de gozar de paz interior, es logrando deshacerte del miedo.

El perdón deshace el miedo, porque perdonar es abandonar el pasado, que es a la vez la única manera de corregir las creencias erróneas de tu mente.

Solo en el ahora, solo en el presente, puedes rectificar tus creencias erróneas y eso solo lo consigues eliminando de tu mente todo lo que crees que otros te han hecho y todo lo que tú crees haberles hecho a los otros.

Todo eso está en el pasado y el pasado ya no existe, ya no es real. Perdonar, o sea desprenderse del pasado, es un proceso voluntario y consciente en el que dejas todos esos pensamientos en el olvido, para poder quedar en libertad de entregarte de lleno al presente, sin tener que seguir reviviendo el pasado.

Perdonar es estar dispuesto a ver el mundo de una manera diferente, a reconocer lo valioso que resulta liberarte de tus deseos de control, de los juicios y las ofensas.

A través del verdadero perdón puedes poner fin al interminable círculo vicioso de culpabilidad y culpables, y puedes considerarte a ti y a los demás con amor, porque el perdón deshace todo pensamiento de miedo que parezca separarte de los demás.

 

La aceptación de lo que «es» te ayuda a vivir en el Presente

Puedes aprender a liberarte del miedo practicando el perdón y considerando inocente y libre de culpa a todo el mundo, incluyéndote a ti mismo.

Eso te permite alcanzar un estado de entendimiento en el que descubres que lo único real para ti es el amor y la paz interior.

Cuando aceptas el amor como tu única realidad, ves la salud y la plenitud como los equivalentes de tu paz interior porque te curaste al liberarte del miedo.

El amor es la ausencia total de miedo. Amar, es liberarte del miedo. Amor es la aceptación de la realidad tal y como es, sin querer cambiarla. El amor no cuestiona nada. El verdadero amor, el que está libre de miedos, se caracteriza por el desapego.

El apego crea dependencia y, la dependencia, encierra en sí misma el miedo a la pérdida. Por eso lo que experimentamos antes de vivir la pérdida es el miedo a ella.

Para defenderte de la pérdida aumentas la intensidad del apego alimentando la fantasía de que, a mayores ataduras, menor es la probabilidad de pérdida. Esto la apresura, por ejemplo, en las relaciones porque el otro necesita liberarse de la posesividad, del control y de la restricción que siente.

Como lo que tenemos en mente tiende a manifestarse, el miedo a una pérdida puede ser lo que la provoque.

Otra forma de lidiar con el miedo a la pérdida es usando la negación y las infinitas formas de negarse a enfrentar lo inevitable.

Aunque estén todas las señales la persona no las tiene en cuenta. Por ejemplo, es común ver personas que están próximas a perder su trabajo y tienden a no verlo, o parejas cuyo matrimonio está fracasando y no hacen nada para solucionarlo esperando que se arregle sólo.

 

Reconocer el miedo a la pérdida para restarle poder

El miedo a la pérdida genera actitudes y pensamientos que influyen sobre la forma en que solucionas tus conflictos con el dinero.

Estamos viviendo en una época en la que pasamos de tener dinero y bienes materiales a no tener suficiente o perderlo todo, como si los peores miedos de la gente se materializaran. Por ejemplo, muchas personas se quedan sin trabajo o pierden su casa o los ahorros de toda la vida con los que contaban para la vejez.

Lo que llaman crisis financiera tiene consecuencias en todo el mundo y los afectados le echan la culpa a los demás considerándose víctimas y perdiendo su paz sin esperanza de recuperarla.

Hay personas que no logran recuperarse de esos eventos traumáticos y se vuelven amargadas, irritables e infelices por el resto de su vida.

Otras, en cambio, son capaces de experimentar el miedo y la amargura, pero no se quedan atrapadas en ellos y pueden perdonar y dejar atrás el pasado, haciéndose inmunes al sufrimiento de la pérdida.

En el fondo de ti mismo, en tu inconsciente, está todo lo que no te gusta admitir sobre ti y para no apropiarte de eso lo proyectas sobre el mundo y sobre los demás. Así terminas pensando que tu problema es combatir el mal en ellos cuando, en realidad, lo único que necesitas es reconocer la presencia de esos pensamientos.

Al reconocerlos, ya no te dominan inconscientemente y no tienen ningún poder. De hecho, solo tu miedo a esos pensamientos e impulsos les da algún poder.

 

El deseo de aprobación: Una fantasía que desencadena el Miedo

Uno de los obstáculos para reconocer los temores de tu propia mente es el miedo a las opiniones de los demás.

El deseo de aprobación es una fantasía constante que te conduce a temer que, si cambias tu posición respecto a algo, la percepción de los demás sobre ti se verá afectada negativamente.

Te identificas con las opiniones de los demás, dándoles poder y autoridad, de tal forma que las escuchas como tu propia opinión sobre ti mismo. Todos tenemos estos pensamientos y fantasías, todo el mundo siente temor a ser tonto, feo, antipático y fracasado.

Necesitas mucha energía para mantener ocultos esos pensamientos y para anular todos esos miedos y, como resultado, tu energía se agota impidiendo tu capacidad de amar.

Como en el mundo de la conciencia, lo semejante atrae a lo semejante, el miedo solo atrae más miedo al igual que el amor atrae amor. Cuanto más miedo tengas, más situaciones temibles atraerás a tu vida.

Cada miedo necesita energía adicional para protegerte de él. Como resultado, toda tu energía se consume en acciones defensivas que extienden tu fantasía inconsciente de que el miedo te mantiene con vida. Esto se debe a que está asociado a todos los mecanismos de supervivencia.

Tienes la creencia de que al abandonar el miedo, tu principal mecanismo de defensa, te volverás vulnerable. En realidad, sucede lo contrario.

 

El temor te ciega a los Peligros reales de la Vida y te aleja de vivir en el Presente.

De hecho, el propio temor es el mayor peligro al que se enfrenta tu cuerpo. El miedo y la culpa provocan la enfermedad y el fracaso en cada área de tu vida.

Si tienes un temor, y no estás dispuesto a enfrentarlo, te sientes disminuido y tu autoestima se reduce. Sin embargo, si estás dispuesto a enfrentar ese miedo, reconocer su presencia y cómo ha impactado tu vida, tu autoestima aumenta, sin importar si el miedo desaparece o no.

Sabes que se requiere valentía para enfrentar el miedo. Apoyas a las personas que enfrentan sus temores y buscan soluciones.

La valentía es una cualidad noble que eleva a una persona a la grandeza.

A pesar de la influencia negativa y el miedo, aquellos valientes avanzan en la vida sin garantías, sin saber si las cosas mejorarán.

Al superar la barrera interna de su miedo se ganan su propio respeto y el de los demás y comienzan a entenderlo de manera diferente y a dejar de avergonzarse por él.

Estas personas valientes no permiten que el miedo anule su verdadero valor y, como resultado, fortalecen su autoestima y su fuerza interior. En otras palabras, hacen lo que deben hacer a pesar del miedo.

 

¿Cómo superar el arrepentimiento del pasado y el miedo al futuro?

Una vez que aceptas tu verdadera naturaleza y las formas en las que el universo se refleja en tu mundo, ya no sientes arrepentimiento por el pasado ni miedo al futuro.

Cuando hemos sanado nuestro pasado, el temor hacia el futuro desaparece. En nuestro estado de conciencia habitual, centrado en el ego, proyectamos experiencias del pasado hacia el futuro y, un pasado teñido de negatividad, genera miedo cuando lo proyectamos en un futuro deseado.

Al liberarte de las energías negativas de culpa y miedo, alivias la carga de tu pasado y despejas el camino hacia tu futuro. Esto te capacita para encarar el presente con optimismo y gratitud por la vida que llevas.

Ves que el ayer se fue, el mañana aún no ha llegado y solo tienes el presente. Dejas de depender de tu ego y te entregas a algo más grande, a lo que denominas tu ser interior, la divinidad en ti.

Eso permite que el miedo sea reemplazado por la confianza que viene acompañada de una profunda sensación de bienestar.

Cuando buscas la seguridad en el ser que es eterno, en vez de buscarla en el yo del ego transitorio, puedes enfrentar el peor de todos los miedos posibles, el miedo a la muerte. Comprendes que la muerte no existe y experimentas una profunda sensación de paz, serenidad, fortaleza y libertad ante el miedo.

 

Por: Maria Lylliam Paeres
Reinvéntate.net
Matricúlate en nuestros Programas | Regístrate a nuestra Masterclass Gratuita | Descarga nuestro Ebook